Vale la Pena - SER FRATERNO

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Ser Fraterno

Vale la pena decir SÍ
Por Ricardo Camargo*


Han pasado cuatro meses desde aquel hermoso momento en el que nuestro hijo llegó a nuestros brazos; desde entonces son muchas las lágrimas de felicidad que hemos derramado contemplando su inocencia, su alegría, su nobleza y su pureza.

Ahora que nuestro hijo "habla" balbuceos todo el tiempo, pensamos en la gran misión que tenemos de educarlo y darle ejemplo para que todas sus palabras, a lo largo de la vida, estén llenas de amor para que edifiquen a los demás; ahora que ya está agarrando todo con sus pequeñas manos, sabemos lo importante que es enseñarle, desde ya, que sus manos deben estar siempre abiertas para servir a los demás, ahora que vemos en cada cosa que hace lo inteligente que es, recordamos que como padres debemos educarlo para que todo lo que aprenda lo use para hacer de este mundo un lugar mejor... ¡Que gran misión la de ser papás!

Definitivamente nuestro hijo es un gran regalo para nosotros, pues con cada cosa que hace y con el pasar de los días, reiteramos que la mejor decisión que un hombre y una mujer pueden tomar ante una vida, es decirle SÍ, aunque ese si venga acompañado de muchas responsabilidades, valdrá la pena... Valdrá la pena por sus sonrisas, valdrá la pena por cada vez que se arruncha mientras se le sacan gases; valdrá la pena por su primera carcajada; valdrá la pena por sus primeros gateos; sus primeras papillas, sus primeros pasos y hasta por sus caídas.

Con la llegada de nuestro pequeño, aprendimos que aceptar un hijo o muchos hijos siempre valdrán la pena, aún cuando las circunstancias no parezcan adecuadas siempre habrá un motivo, en esa nueva vida, por el cuál celebrar.

Este mundo necesita papás y mamás valientes que le digan sí a la vida que entiendan que su misión como padres va más allá de proveer cosas materiales; que reconozcan en sí mismo el mejor ejemplo para sus hijos; que se atrevan a educar en el amor y en el servicio; que quieran hacer de sus hogares lugares de oración y fraternidad... En conclusión, este mundo necesita familias sólidas que quieran dejarle hijos buenos a las próximas generaciones; hijos que amen sin medida.

¡Ánimo! Si Dios te está regalando una vida no temas decirle que SÍ... No importan las circunstancias. Él no te abandonará en esa hermosa misión. Tú también puedes darle hijos buenos a este mundo que tanto lo necesita.
* Trabajador social, esposo y padre de familia; con experiencia en orientación familiar y acompañamiento a jóvenes y adolescentes.
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