¡Qué grandioso es ser papá!

Qué extraordinaria experiencia la de ser papá, qué oportunidad tan maravillosa poder amar a los hijos y verlos crecer. Qué emocionante es tener por primera vez en los brazos a los hijos y, a la vez, qué reto al sentirlos tan frágiles. Qué alegría al ver sus primeros pasos y al escuchar por primera vez aquella palabra tan esperada “Papá”. Qué sorprendente es ver cuando hacen cosas que asombran por el reto que eso implicaba. Qué gratificante es cuando los hijos se van de casa y queda la tranquilidad de haber dado lo mejor. ¡Qué grandioso es ser papá!.

Por: Ricardo Camargo, trabajador social, director de la Fundación Ser Fraterno; esposo y papá de dos hijos.

Sin lugar a duda ser papá, cuando digo ser papá hago referencia a todo lo que esto implica, es la oportunidad de multiplicar el amor y de potenciar aquellas cosas que no se hacían o que quizás se dificultaban.

Ser papá es saber que la paternidad no se concluye cuando el hijo es concebido; allí empieza, como una maravillosa oportunidad de acompañar a los hijos para que, a lo largo de la vida, alcancen la mayor altura humana posible.

El ejercicio de la paternidad se complementa con la maternidad y se enriquece con el amor de los esposos. De acuerdo con Tomás Melendo, en su artículo Amor de los padres entre sí, actualmente los padres hacen que no le falte “nada” a sus hijos (viajes, juguetes, videojuegos, ropa en abundancia, sofisticados móviles y ordenadores); “padres que se entregan aparentemente a sus hijos, pero que —tal vez, sin advertirlo— se olvidan de lo más importante que precisan los críos: que los propios padres se amen y estén unidos entre sí.”

Dicho amor conyugal inspirará a los hijos a anhelar un proyecto familiar tan sólido como el de sus padres. Entonces, el mejor pago para un papá será que su hija, un día, pueda decir: “yo quiero que mi esposo sea tan virtuoso y tan maravilloso como mi papá”, o que el hijo diga: “cuando yo me case, quiero ser un excelente esposo como mi papá”

Qué gran labor la de aquellos padres que con valentía y amor han decidido entregar su vida por la felicidad de la familia y aun cuando están cansados por el trabajo llegan a casa a compartir tiempo de calidad; en medio de la enfermedad de los hijos guardan calma, esperanza y llenan el tanque del amor de sus hijos, como la mejor medicina; inclusive, qué gran labor la de algunos que -por diversas circunstancias- no viven con sus hijos, pero luchan por ser los mejores papás, cumplen sus promesas, sacan tiempo para ir al colegio de sus hijos a recibir notas, participan en las actividades programadas, no le mienten a sus hijos, dejan el celular a un lado para estar con ellos y aprovechar momentos que no volverán… en fin, ¡qué gran labor la de aquellos que han aceptado su misión como papás!.

Aunque no es fácil ser el papá ideal, si se hacen esfuerzos de amor por poner en práctica algunas acciones, se estará más cerca de alcanzarlo, por eso es importante recordar:

  • Ser afectuoso y hablar el lenguaje del amor del hijo (leer Cinco lenguajes del amor en los hijos de Gary Chapman).
  • Poner límites: con claridad, autoridad y mucho amor.
  • Dedicar tiempo de calidad y en cantidad.
  • Acompañar a los hijos, especialmente en los momentos importantes.
  • Jugar con los hijos. Sin importar la edad, siempre será divertido jugar en familia.
  • Saber escuchar a sus hijos para comprender lo que dicen y lo que sienten.
  • Vivir una vida virtuosa que le permita ser el mejor ejemplo para sus hijos.
  • Sacar tiempo para compartir eventualmente con cada hijo y de manera exclusiva.
  • Enseñar con amor y con paciencia.
  • Amar a su esposa.

Referencias

*Foto principal: tomada de www.crosswalk.com

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